sábado, 12 de diciembre de 2009

El espirtú de la navidad ha llegado a Sevilla


El final sábado de noviembre por la tarde, adelante del gran edificio del Ayuntamiento de Sevilla, tres trabajadores jóvenes, vestidos en gris, salen tranquilamente de su camión verde de Ford. Detrás, abren el maletero, y empieza a descargar unos cabos de luces largas y enrolladas. Después de quitar una cadena fina de casi diez metros, uno asegura la carrera enfrente del banco, y la trepa con el extremo de la cadena cogido en la mano y un martillo en el bolsillo atrás. Al subirse, él adjunta las luces al muro arriba de la ventana de la segunda planta de la calle Sierpes con un ¨Tat! Tat! Tat!¨ del martillo. Aquí en la esquina de una calle popular de Sevilla, los tres ya han empezado el trabajo anual de arreglar las calles de Sevilla en preparación de la llegada de Jesús Cristo.
Estoy sentado en un banco gordo de madera, debajo de un árbol en la animada Plaza Nueva, con el gran edificio del ayuntamiento a lado. En el centro de Sevilla, cruzan los ojos desde los trabajadores y su camión a través del jaleo y la muchedumbre, hasta el lado derecho del ayuntamiento. Me fija en el sonido de algunos niños corriendo rápidamente hasta la cola adelante del arco del ayuntamiento. Allí en el rincón, debajo del arco blanco, está su famoso y antiguo belén. Con sus padres cerca de detrás, los dos niños pasan arreglados en suéteres azules de lana y calcetines blancos hasta las rodillas, sujetando las cuerdas de sus globos de azul y amarillo. Con los ojos abiertos, todos están disfrutando la maravillosa exposición de las cosas tradicionales de la navidad.
En el fondo, oigo la ¨boom! boom! boom!¨ de una banda navideña y sus tambores marchando por la calle de la constitución hacía la Catedral. En el rincón de la calle de la constitución, nubes gruesos llena el aire hasta 10 metros del suelo, rodeando los clientes y el vendedor detrás del carrito metal, negro de ceniza, asando una pila de castañas. Por fin, dentro de una ciudad muy distinta y muy lejos de mío en Filadelfia, Pennsylvania, la atmósfera empieza a sentir más común. Con los sonidos de la gente, la música navideña y las calles iluminadas con cadenas de luces, el espíritu de la navidad ha llegado a Sevilla.

1 comentario:

  1. Thomas, no sé si ésta es tu foto final comentada a modo de sumario de toda tu experiencia en Sevilla. Por la fecha puedo pensar que sí. Está bien. Te has fijado en un detalle muy "seasonal" para despedirte de la ciudad que te ha acogido describiéndola antes de despedirte de ella, cuando ya es Navidad.

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